Bicentenario Madre Encarnación Rosal

LECTURA DE LA BULA

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

El día 2 de febrero de 2020 se dio a conocer oficialmente el Decreto Prot. N. 149/19/I por el cual se concede a las Hermanas Bethlemitas Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, un Año Jubilar con motivo del Bicentenario del nacimiento de la Beata Madre María Encarnación Rosal.

El Jubileo comúnmente llamado Año Santo concede la Indulgencia Plenaria para remisión de los pecados, la reconciliación de todos con Dios, con los hermanos, la creación, y está destinado a promover la santidad de vida. Para ganar la Indulgencia es necesario tener en cuenta las condiciones dadas por la Iglesia: confesión sacramental, recibir la Sagrada Eucaristía, oración por las intenciones del Papa y realizar una obra de misericordia.

Durante el tiempo jubilar además de cumplir con las condiciones comunes, se obtiene también la Indulgencia con una peregrinación a un santuario, templo o lugar del Instituto donde se participe personal o comunitariamente en un acto litúrgico previsto en los ritos del jubileo.

Cada comunidad en comunión con los laicos bethlemitas, los estudiantes, los compañeros apostólicos, comunidad educativa, familias y amigos, participaron de la Eucaristía donde se dio lectura a la Bula enviada por el Santo Padre, el papa Francisco.

Con esta celebración se motivó para vivir este Año Bicentenario con espíritu de comunión, fraternidad, misericordia y compromiso para conocer más la vida de la Beata Madre Encarnación y promover su devoción.


Virtudes de la Beata Madre María Encarnación Rosal

Al celebrar en este año el Bicentenario del nacimiento de la Beata Madre María Encarnación Rosal, evocamos sus virtudes:

Virtudes MER
Su espíritu de fe y sólida esperanza

Para mantenernos firmes en la Palabra de Jesús, iluminados por sus inspiraciones.

Su espíritu de caridad

Para amar a Dios y a los hermanos como ella lo hizo.

Su espíritu de gozo y esperanza

Para que broten de los que confían en tu Palabra.

Su espíritu de paz

Que nace de la reconciliación con Dios, los hermanos y la creación, para darla al mundo.

Su espíritu de paciencia

Para sobrellevar las adversidades sin quejarnos.

Su espíritu de benignidad

Para reflejar a todos el rostro de tu infinita bondad.

Su espíritu de entrega a los demás

Para reparar, sanar, consolar y ayudar a los necesitados.

Su espíritu generoso y abierto

Para ser solidarios y comprensivos con los demás.

Su espíritu de mansedumbre

Para imitar al Corazón de Cristo y ser mansos y humildes de corazón como lo fue la Madre Encarnación