¿Quiénes son los Laicos?
Esta palabra viene del idioma griego, y significa “el que pertenece al pueblo, ahora bien, si entendemos a la Iglesia como el Pueblo de Dios, nosotros, los laicos, tenemos en ella todos los derechos. Somos mayores de edad, somos de primera categoría. Somos adultos libres, con derecho a opinar, a vivir nuestra fe, a organizarnos y a realizar nuestra misión como cristianos. Por esto, los laicos “no solamente pertenecemos a la Iglesia, sino somos la Iglesia”, como dice el Papa Pío XII. No somos algo secundario o menos importante en la Iglesia, sino estamos en primera fila, junto con los sacerdotes, diáconos, religiosos y demás agentes de pastoral.
¿Quién es el laico Bethlemita?
El laico Bethlemita es la persona católica que a partir de su consagración bautismal y en virtud del camino de formación y de promesa, desde su estado de vida, se compromete a vivir el Evangelio y a colaborar en la extensión del Reino de Dios, a la luz del carisma y la espiritualidad bethlemita, conoce el fundador del Instituto de hermanas Bethlemitas: el santo Hermano Pedro de San José Betancur y su reformadora la Beata Madre María Encarnación Rosal como respuesta a las urgencias de una Iglesia en camino sinodal, ante las necesidades del mundo de hoy.
En colaboración con las religiosas y bajo la dirección de los pastores, los laicos forman una comunidad consagrada y santificada, para continuar en el mundo la presencia del Señor resucitado, cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo místico, por la misión evangelizadora, la celebración litúrgica, la caridad y el servicio a la humanidad y a los hombres (cfr. LG.39; AG 6 y 21; GS 3; Sínodo 2024).
Por el Bautismo el laico se convierte en hijo de Dios y miembro de la Iglesia. Como miembro vivo del Pueblo de Dios y parte activa de la Iglesia, el laico es corresponsable, en su medida propia, de la construcción del Reino de Dios. Revestidos de un poder sacerdotal los laicos se insertan de modo particular, en la actividad cultual, sacramental y apostólica de la Iglesia:
a) Mediante la participación en la actividad cultual de la Iglesia y celebraciones litúrgicas, a la cual tienen derecho y obligación en virtud del bautismo. Unidos y consagrados por el Espíritu Santo ofrecen sus obras, su vida conyugal y familiar, el trabajo diario, el descanso e incluso las pruebas, penas, sufrimientos, como sacrificios espirituales agradables a Dios (cf. Lg.10 у 34).
b) En virtud del sacerdocio común, pueden administrar, en caso de necesidad el bautismo y ejercer otros ministerios. En el bautismo y confirmación hacen de padrinos obligándose a cuidar los frutos del sacramento en sus ahijados espirituales.
- El apostolado del laico nace del bautismo
- Se fortalece con la confirmación
- Implica el compromiso de difundir y defender la fe
- Se vive con la palabra y las obras (cf. AA 3).
¿Cómo está organizada la Asociación de Laicos Bethlemitas?
¿Cuál es el Proyecto de Vida del Laico Bethlemitas?
Es el Evangelio en clave, el cual consta de siete capítulos que orientan la identidad, la fraternidad, la oración, la consagración y promesa, la misión, la formación y la organización y gobierno del laico Bethlemita.
¿Cuál es la misión del laico Bethlemita?
El laico Bethlemita por su vocación se compromete a ser testigo e instrumento en la misión de la Iglesia, poniendo al servicio del pueblo de Dios, su carisma y aquellos dones de naturaleza y gracia que Dios le ha dado.
Realizará su apostolado en aquellos lugares y circunstancias en que debe ser luz y sal de las realidades terrenas que frecuenta, como la familia, la universidad, el taller, la fábrica, la oficina, en el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, la economía, las ciencias y las artes, en donde debe ejercer una forma singular de Evangelización, poniendo todas estas realidades al servicio de la instauración del Reino de Dios (cfr. LG 33. EN 70, Puebla 789).
Los laicos son llamados por Dios para contribuir desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo, mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico y así, manifiestan a Cristo ante los demás, principalmente con su testimonio de vida y con el fulgor de su fe, esperanza y caridad. (cfr. LG31).
Por el misterio de la Encarnación, Cristo se inserta en la historia del hombre, comparte su situación, anuncia la salvación e instaura el Reino. Este misterio que dignifica al hombre da el dinamismo a la acción apostólica del laico Bethlemita P.V. No. 45.
