EJERCICIO DE LAS DIEZ LAMPARAS
Para honrar los Dolores íntimos del
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Beata Madre
María Encarnación Rosal
COMPUESTOS POR LA BEATA MADRE MARIA ENCARNACIÓN ROSAL. REFORMADORA DE LAS HH. BETHLEMITAS
Fecha de beatificación: 4 de mayo de 1997, por el Papa Juan Pablo II.
Vicenta Rosal nació el 26 de octubre de 1820 en Quetzaltenango, Guatemala.Sus padres fueron Manuel Encarnación Rosal y Gertrudis Leocadia Vásquez.Fue bautizada por sus padres como María Vicenta Rosal Vásquez, pero al asumir su vocación religiosa cambió su nombre por el de María Encarnación del Corazón de Jesús.
El 1 de enero de 1838 ingresó al convento de las beatas de Belén de la ciudad de Guatemala, donde el 16 de julio del mismo año vistió el hábito religioso.Redacto nuevas constituciones de la Congregación en conformidad con las antiguas. En 1861 empezó su obra.
A causa de los acontecimientos políticos adversos al catolicismo, fue expatriada y fundó conventos en Costa Rica en 1877 y en Pasto Colombia en 1885.
Humilde y emprendedora, debió afrontar dificultades no leves para responder a la Divina Voluntad, pero fuerte en la fe, ardiente en la caridad, generosa y trabajadora, se esforzó por conducir a feliz término aquello que comprendió por hacer con la aprobación de la Iglesia.
Así logró salvar y renovar la naciente comunidad de las Bethlemitas y conducirla de nuevo al antiguo fervor.
Propuso audazmente nuevas formas de apostolado, especialmente para ayuda de los pequeños y de los pobres, abiertas a una labor educativa, misionera y asistencial.
Su especial devoción a los dolores íntimos del Corazón de Cristo contribuyó a su fidelidad a Dios y fue alimento fecundísimo de obras de fe, esperanza y caridad.
Establecida ya la congregación en Colombia, mientras se ocupaba de la reciente fundación de la casa de Tulcán-Ecuador después de algunos días de enfermedad durante los cuales dio ejemplo de paciencia, de conformidad con la voluntad de Dios y de caridad. Murió el 24 de agosto de 1886.
El 4 de mayo de 1997, por el Santo Papa Juan Pablo II. Su cuerpo incorrupto se encuentra en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, Bethlemitas de Pasto.
Esta devoción tiene por objeto honrar los Dolores del Sagrado Corazón de Jesús, con especialidad, diez, por el quebrantamiento que se hace de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.
Para alcanzar este fin, se formarán coros compuestos de diez personas, las cuales, unidas a los coros celestiales, procurarán con la práctica de las virtudes, ejercicios de piedad y afectos fervorosos, arder en el fuego del divino amor como otras tantas lámparas en derredor del Corazón de Jesús, a fin de desagraviarle continuamente.
El día 25 de cada mes se cambiarán el ejercicio o lamparita, a fin de los diez ejercicios le toquen sucesivamente a cada una.
- Primero: Orar, ofrecer sacrificios y demás obras buenas por la conversión de los pecadores.
- Segunda: Puntual observancia en el rezo de la Lámpara que les corresponde.
- Tercera: Rezar diariamente la Lámpara que corresponde a cada día del mes.
- Cuarta: Participar de la Eucaristía y comulgar cada veinticinco de mes.
- Quinta: El veinticinco de agosto, que es la fiesta principal, participar en la Eucaristía y comulgar, y a ser posible, participar en el culto que se celebra en cada Comunidad Bethlemita, propagadora de esta devoción reparadora.
Primera Lámpara
Meditar en la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní. Ofrecer sus sufrimientos por la conversión de los pecadores que por sus culpas no responden al amor del eterno Padre.
ORACIÓN: Corazón dolorido de Jesús, por tu agonía en Getsemaní y por el dolor que sentiste al ver al Padre eterno gravemente ofendido, te suplico le ofrezcas mi oración unida a tus sufrimientos para que se conviertan todos los pecadores. Amén.
Padrenuestro
segunda Lámpara
Meditar lo que sintió Jesús cuando le dio el beso de paz el traidor Judas y en la tiranía de los judíos al prenderlo, ofreciendo al Padre su dolor ante tanta deslealtad y humillación para que los idólatras conozcan al verdadero Dios y abracen nuestra santa religión
ORACIÓN: Humildísimo Corazón de Jesús por el dolor que sentiste cuando te dio el beso de paz, el traidor Judas, te suplico recibas mis sacrificios y pobres oraciones para que los idolatras conozcan el don de la fe y se integren a la santa Iglesia. Amén
Padrenuestro
Tercera Lámpara
Meditar en la bofetada que recibió el Señor en casa de Anás, ofreciendo la mansedumbre con que Jesús soportó esta injuria, por la extinción de las herejías.
ORACIÓN: Amantísimo corazón de Jesús, por aquella mansedumbre con que te dejaste prender y por todo lo que sufriste cuando te dieron en tu rostro aquella humillante bofetada, te pido que se extingan las herejías y abran los ojos a la luz de la verdadera fe todos los herejes. Amen.
Padrenuestro
cuarta Lámpara
Meditar en los golpes y ultrajes que recibió Jesús en los tribunales y ofrecer al Padre su dolor y humillación por la conversión de los cismáticos.
ORACIÓN: Amabilísimo Corazón de Jesús, te suplico que aquellos golpes y ultrajes que sufriste en los tribunales, los ofrezcas a tu eterno padre para que no sea lesionado el cuerpo de la santa Iglesia se conviertan los cismáticos y no hieran más tu dolorido corazón. Amen
Padrenuestro
quinta Lámpara
Meditar en el dolor que sintió el corazón de Jesús por la negación de san Pedro y lo que sufrió toda la noche en los tribunales, ofreciendo al padre este dolor para que vuelvan a la fe los que la hayan abandonado.
ORACIÓN: Piadosísimo Corazón de Jesús, por el dolor que sentiste por la negación de san Pedro, apiádate, Señor, de los apostatas; olvida su grave culpa; acuérdate de lo que sufriste en la noche de tu pasión y ofrécelo al Padre eterno para que dejen sus errados caminos y vuelvan a la fe lo que las hayan abandonado. Amén
Padrenuestro
Sexta Lámpara
Considerar lo que sintió el Corazón de Jesús al oír que los judíos pedían que muriera crucificado, ofreciendo este sufrimiento para que se avive la fe de los cristianos tibios.
ORACIÓN: Pacientísimo Corazón de Jesús, por el dolor que sentiste al oír que los judíos, tu pueblo amado, pedía que murieras crucificado, te suplico humildemente nos perdones el olvido que hemos tenido de tus gracias y sacramentos. Piedad, Señor, piedad y misericordia y enciende en tu amor nuestros fríos corazones. Amén
Padrenuestro
Séptima Lámpara
Meditar lo que sintió el Corazón de Jesús al oír que le daban la sentencia de muerte, ofreciendo este dolor al Padre eterno por la conversión de los cristianos que olvidan los beneficios de Nuestro Señor Jesucristo y desprecian sus sacramentos.
ORACIÓN: Dulcísimo Corazón de Jesús, por el dolor que sentiste al oír la sentencia de muerte que durante tu vida habías meditado y cuya representación te hacía derramar lágrimas y sudar sangre, y al ver al mismo tiempo la fría indiferencia de los hombres, te pido olvides ya nuestra ingratitud y ofrezcas al Padre Celestial tu dolorido Corazón para que se encienda la fe de los cristianos. Amén.
Padrenuestro
Octava Lámpara
Meditar lo que sintió el Corazón de Jesús cuando le pusieron el enorme peso de la cruz sobre sus hombros y caminaba hacia el Calvario, ofreciendo al Padre eterno estos sufrimientos por los sacerdotes que no cumplen con fidelidad los deberes de su ministerio sacerdotal.
ORACIÓN: Dolorido corazón de Jesús, por lo que sentiste cuando te pusieron el enorme peso de la cruz sobre tus hombros y pasabas por las calles de Jerusalén para el calvario, te suplico mires con misericordia a los sacerdotes que se hayan extraviado, dales un verdadero arrepentimiento para que vuelvan a tu divina gracia, y a todos dales el verdadero celo por tu gloria y por la salvación de las almas. Amén.
Padrenuestro
Novena Lámpara
Meditar lo que sintió el Corazón de Jesús cuando lo clavaron en la cruz y lo elevaron en alto, ofreciendo al Padre estos sufrimientos, por las religiosas que no cumplen con fidelidad sus votos.
ORACIÓN: Amorosísimo corazón de Jesús por el dolor que sentiste cuando te clavaron en la cruz, te suplico perdones a las religiosas que no cumplen con fidelidad sus votos. Acuérdate de los sufrimientos con que las redimiste y ofrécelos a tu eterno Padre para que las perdone: Amén
Padrenuestro
Décima Lámpara
Meditar el desamparo de Jesús en la cruz y su muerte después de haber dicho: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, ofreciendo el dolor del corazón de Jesús por los justos perseguidos con el fin de que Dios los fortalezca para sufrir sus trabajos.
ORACIÓN: compasivo Corazón de Jesús, por el dolor que sentiste al expirar en la cruz, diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, te suplico encierres en tu santísimo Corazón a los justos perseguidos, para que los consueles y ampares en sus tribulaciones, con el fin de que no desfallezcan y por tu gracia permanezcan firmes hasta cantar tus misericordias en la eterna gloria. Amén: Amén
Padrenuestro
